sábado, marzo 06, 2004

aaahhhhh.....que flojeritz! no sé si llamar al hernán para que me acompañe a lo de los 3 minutos mas caros sobre el río y de ahí cicletear por los puentes, o simplemente ir sola...lo que sea que haga amerita una ducha y un nivel de producción aunque sea mínimo...(debo buscar las llaves del seguro pa las bicis!)...hum...definitivamente no entiendo a ciertos personajes, menos a giles inalambricos o monstruos con nervios de fibra óptica.
Faltaban 15 minutos para que sonara el despertador. El dormía, ella pensó que podría robarle esos minutos, le dio un beso, él preguntó: ¿Qué hora es?, ella dijo un cuarto para las 7, él se dió vuelta y dijo aún puedo dormir 15 minutos más: ¡mala suerte esta vez! Debería conformarse con el beso de despedida que podría robar después del desayuno y si era afortunada en la noche luego que él le hablara del trabajo, cenara mirando las noticias y viera el partido de fútbol o la última entrevista política por televisión, sólo tal vez, si él no tenía mucho sueño ella podría robarle unos minutos más. Entonces se preguntó por qué debía conformarse con vivir de minutos robados cuando sentía haber ganado el derecho de ocupar un lugar en la agenda de aquél hombre que creía "compartir su vida" con ella. En ese instante fue cuando decidió renunciar para siempre a los minutos robados y no alterarle más la agenda.
Mónica Vásquez Vetterlein.


Este es un cuento que fue publicado en la revista de los libros del mercurio...cuento que cada cierto tiempo se me hace sano releer, no hay nada peor que volverse mendiga...todos los días se escriben cartas de renuncias, no sé en que estoy en estos instantes, pero sí quiero que me alteren mi agenda, pero si para eso tengo que dar el primer paso yo...humm...creo que saldré a cicletear x un rato, o quizás vaya a lo del overcraft, o simplemente me instale como cada sábado a sufrir mutaciones varias.
listo!, me aburri de saturar mi agenda con resumenes diarios en vez de actividades a realizar, asi que transcribire algunas cosas y veremos...